BIENESTAR UNIVERSITARIO MOTOR DEL DESARROLLO PERSONAL

Una experiencia desde el Taekwondo

Fecha de publicación: 10 /Jun /2019


Ref. Maestro José Joaquín Martínez - Cindy Dayan Ayala Piragua 

El deporte contribuye a la salud física y al bienestar mental. Por eso, es importante practicarlo con frecuencia, a pesar de que en algunos casos resulte difícil por falta de tiempo. Es esencial, que desde pequeños construyamos el hábito de realizar alguna actividad física, aquella que nos apasione y nos permita desarrollar diferentes habilidades que contribuyan a tener una mejor calidad de vida. 

En nuestro país, en términos generales vemos que el deporte va por un camino y la educación va por otro. Los jóvenes universitarios no suelen practicar algún deporte de manera comprometida, argumentando la falta de tiempo o el temor a descuidar su estudio y responsabilidades propias del ejercicio académico. Sin embargo, deben saber que la mejor manera de ocupar el tiempo libre es realizar actividades que los ayuden a tener un proceso de catarsis de toda la presión académica que manejan diariamente.

“Todos los estudiantes universitarios deberían practicar algún deporte, no importa cuál sea, lo fundamental es que eso les ayude, primero a fortalecer sus capacidades y segundo a alejarse de los vicios, que cada día atacan más a los jóvenes”, asegura  el entrenador de Taekwondo de la Corporación Universitaria Republicana, el maestro José Joaquín Martínez.

Elizabeth León Carrillo, Trabajadora Social, Especialista en Talento Humano y directora del Departamento de Bienestar Universitario de la Corporación Universitaria Republicana afirma que “sin duda el deporte no puede faltar en las instituciones educativas, porque es un complemento que incentiva el buen uso del tiempo libre, la sana competencia y la integración”.

Las universidades, desde  Bienestar Universitario  tienen diferentes áreas a las que los estudiantes pueden vincularse para tener un espacio de esparcimiento que complemente su formación académica, lo cual busca contribuir a su desarrollo personal, mejorar su calidad de vida, adquirir valores como el respeto, el compañerismo, el cumplimiento de las normas, la disciplina, el trabajo en equipo, entre otras. A su vez, se ha demostrado que la actividad física y deportiva es una terapia no farmacológica efectiva para reducir el estrés, los trastornos del sueño, depresión, ansiedad y otras alteraciones que surgen a lo largo de la vida. 

Dentro de la gran variedad y opciones deportivas a las que puede acceder el estudiante republicano, encontramos el Taekwondo, disciplina en la que la institución cuenta con deportistas de excelente nivel y que han dejado el nombre de la institución en alto en los diferentes torneos universitarios.

El Taekwondo es un arte marcial y un deporte que proviene de Corea. Es una disciplina que integra el kung-fu, el karate-do y algunas otras disciplinas antiguas relacionadas con el país.

La palabra está formada por tres términos: tae que implica el uso de los pies, kwon que se refiere al uso de los brazos y puños y do que es una noción filosófica asociada al camino, método o forma de vida.

El Taekwondo de hoy se ha desarrollado no solamente como uno de los métodos más efectivos en defensa personal sin arma, sino en un arte, un deporte emocionante y un excelente ejercicio para mantenerse en buenas condiciones físicas.

Desde 1995 se le denomina Taekwondo, pues en sus inicios era conocido como Taekyon y Subak. Fue incluido como deporte de exhibición en los Juegos Olímpicos de Seúl en 1988, igualmente en Barcelona en 1992, hasta su reconocimiento deportivo olímpico en los Juegos de Sidney 2000.

El equipamiento del Taekwondo cuenta principalmente con seis colores de cinturón, que representan sus diversos niveles de aprendizaje, una alegoría directa a la tradición coreana en la que los más novatos deben demostrar cortesía, integridad, autocontrol, perseverancia por conseguir un nivel más alto de aprendizaje y sobre todo respeto por sus maestros. 

Todo inicia con el color blanco, que significa inocencia, como la del principiante que no tiene todavía nociones de los movimientos y técnicas de Taekwondo.

Amarillo que significa la tierra de donde germina y crece raíz una planta, al igual que se infunda el Taekwondo en una persona.

Verde: Significa el crecimiento mientras las habilidades del Taekwondo crecen y se comienzan a desarrollarse como el verde de las plantas.  

Azul: Significa el cielo. Hacia el cielo crece la planta mientras se convierte en árbol, de la misma forma que el Taekwondo crece en los estudiantes.

Rojo: Significa peligro. Prevenir a tu oponente de que debe mantenerse alejado mientras tú ejerces el control.

Y finalmente el negro, el color opuesto al blanco que hace referencia a la madurez y experiencia del Taekwondo. También significa la inmunidad del estudiante a la oscuridad y al temor.

El maestro José Joaquín Martínez, entrenador del equipo de Taekwondo de la Corporación Universitaria Republicana, asegura que sin duda el camino que recorre un aprendiz, se ve reflejado en el esfuerzo que imprime en el momento de conseguir un cinturón de un color específico.

Ref. Cindy Dayan Ayala Piragua 

“Cada quien tiene un proceso diferente cuando está aprendiendo este Arte Marcial.  Con lo que puedo comparar este proceso deportivo es con la formación universitaria. El cinturón blanco representa al estudiante de primer semestre que ve clase de ética, y hasta ahora está formando sus bases. Ya el estudiante en su décimo semestre ha conseguido el cinturón rojo que significa madurez y experiencia en su campo y finalmente el cinturón negro es el diamante que refleja lo que ha conseguido y aprendido en ese arduo camino, que es igual a conseguir el diploma de grado”. 

En esta disciplina deportiva el combate se divide en 3 rondas ininterrumpidas, con descanso entre ellas. Los participantes realizan 3 rondas de 2 minutos con 1 minuto de descanso entre cada una. Resulta ganador el competidor que tras las tres rondas haya sumado más cantidad de puntos o haya conseguido un KO, que es derribar al adversario de un solo golpe. 

En el Taekwondo como en cualquier otro deporte de contacto hay acciones que no se deben realizar, pues puede representarle una amonestación al competidor, algunas de ellas son: evitar el combate dando la espalda, atacar al oponente bajo la cintura, dar cabezazos o atacar con las rodillas.

Cindy Dayan Ayala Piragua estudiante de trabajo social de la Corporación Universitaria Republicana hace parte de la selección  de Taekwondo que representa a la institución. A la hora de combatir sus movimientos son certeros y llegan a ser tan determinantes que su contrincante se ve disminuido ante el poder de su técnica. Sus ojos brillan cada vez que habla de este deporte, enseñando y aconsejando a sus compañeros la manera correcta de realizar un ataque o defenderse del mismo, demostrando experticia en el tema. “Comencé practicando el Taekwondo en la Corporación Universitaria Republicana desde cero, con el cinturón blanco. Poco a poco fui perfeccionando mi técnica y adquiriendo habilidades que me han convertido en una gran deportista”. Nos comparte Dayan.

Ref. Medallas 

En cada entrenamiento, demuestra sus capacidades las cuales son perfeccionadas cada día, junto al maestro José Joaquín Martínez, quien ha sido su mentor desde sus inicios. 

“Dayan llegó a practicar Taekwondo de una forma particular, pues ella quería inscribirse inicialmente a fútbol, pero no pudo continuar con el proceso, lo importante fue que comenzamos el proceso con Taekwondo, el entrenamiento para desarrollar su parte física y psíquica”.

En este proceso maestro y aprendiz comenzaron un camino en el que solo han recogido una cosecha fructífera. Después de un año Dayan comenzó a ubicarse en los primeros puestos de las competencias distritales, sumando a su palmarés títulos que solo la llenan de orgullo. “Dayan es de las estudiantes más comprometidas con el proceso y la disciplina. Es decir que ha permanecido y persistido en este camino”, afirma el maestro José Joaquín  Martínez con una sonrisa en su rostro.

El camino recorrido no ha sido fácil para Dayan, ha tenido que luchar contra los constantes prejuicios de una sociedad para la cual algunos deportes son exclusivos del género masculino. “Hay muchas personas que juzgan la fortaleza de uno como mujer, asimilan que un deporte de contacto, no es directamente para una mujer, pero esto sólo me motiva para continuar y que mi desempeño crezca cada día más, no por ellos sino por demostrar mis capacidades y vencer barreras”. 

Además, el manejo de los tiempos entre la universidad, el trabajo y los entrenamientos ha sido todo un reto. “No te voy a negar que ha sido muy difícil, pero no me arrepiento ni un solo minuto, a veces me siento colgada en algunas materias, pero al final siempre logro salir victoriosa”. 

Con apenas 22 años, Dayan ha ganado 31 medallas, todas en representación de la Corporación Universitaria Republicana; en torneos distritales; 1 medalla de oro. En torneos Regionales; 16 medallas de oro, 4 medallas de plata y 5 de bronce. En torneos nacionales; 3 medallas de oro, 1 medalla de plata y 1 de bronce y segundo puesto en campeonato Inter-clubes por equipos. Ahora, se prepara para competir en competencias como la copa u en la modalidad que más le gusta: el combate.


Sin mucho más que decir, Dayan suelta una sonrisa y dice  que le gustaría que más personas se atrevieran a practicar un deporte de manera seria, constante y disciplinada, emplear estos valores que se aprenden en el deporte, generan cambios magníficos en la vida. “Con mi historia quiero invitar a mis compañeros universitarios para que arriesguen, la vida necesita que más personas salgan de sus zonas de confort. Además, el deporte es un aspecto fundamental que te limpia internamente y espiritualmente. Mi consejo es que tomen la decisión, que lo intenten, esto sólo les va a enseñar a ser unas personas más íntegras y completas”.


Por Laura Alexandra Pedraza Sánchez
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